03.03.2005
Hay días en los que no recuerdo la forma de tu abrazo, sobre todo cuando hay frío. Extrañarte como en estos días, nunca había sido tan doloroso, al grado de que no, no quiero hacerlo. El placer de buscarte en las cosas cotidianas se ha perdido y pasé a la etapa del "post dolor" a ese hueco donde ya no hay nada más... Nada... solo un vacío absoluto, una falta de alegría sí, pero también una falta absoluta de tristeza, y de nostalgia por el nosotros que alguna vez nos inventamos.
08.03.2005
Estoy harta de que estés
Que lo que duele es el ego, dicen algunos.
A mi me duele el lado B del corazón
mi oscuro lado B, que saqué con mis manos,
latiente y luminoso
para depositarlo en las tuyas.
No voy a preguntar que has hecho
con eso que te di.
Tampoco quiero que me lo regreses.
Quiero que no estés,
que no me duelas.
Quiero pensar que no existes.
Por que me dueles,
¡y desde cuando que no deberías de dolerme!.
El tiempo no cura nada
el tiempo solo es un viejo sin dientes
que se ríe de mi.
Me dueles, -si, ya sé que ya lo dije antes-
pero vete nomás,
quiero que salgas,
y con eso dejes un hueco
del tamaño de mi tristeza
en el lado B de este tonto corazón.
10.03.2005
Clavo en la espalda de la locura la nueva sentencia:
Quede el día de hoy como el día mas perro de
esta ajetreada existencia.
Odiando hasta el extremo
libando hiel de las paredes que abandonó la cordura
oscilando entre el suicidio, la carrera, la delgada línea
gris de la hora de la desidia.
Grabo en la frente con fuego:
El día mas perro, que por nada cambiaría.
14.03.2005
Espérame detrás de la locura,
violento despertar de ojos húmedos
y labios sedientos.
Esperame, de vuelta a la cordura.
No olvides que la felicidad espera,
a la vuelta de la esquina.
*
Se tan ligero como para que te quiera un poco,
tan cálido como para que te mantenga a distancia,
tan fuerte como para que mi odio no te alcance,
se tan efímero como para que te olvide
22.03.2005
Dejé de repasarte
en las manecillas del reloj
para ahogar tu recuerdo
en las ondas violentas
de una llama de fuego:
Pensé que era tiempo,
de quemar tu recuerdo.
*
Destrozos.
Me hilvanaron un par de ausencias al tórax
y las ando cargando como quien vive
con una enorme responsabilidad:
La de perdonar
a quien le hirió
y poner la otra mejilla.
No tengo tiempo de perdonarte,
ni tiempo tengo de poner la mejilla
llena de fango de lo mas profundo
en que caí, sacándola de allí para ponerla
en el lienzo blanco del absurdo.
Estoy sola,
esperando solo que pase el tiempo
que se aligeren o evaporen las ausencias
que se desintegren los despojos, al menos
que lastimen menos y me dejen avanzar.
Y estoy haciendo un conjuro
uno de los buenos, de los que siempre funcionan
trato de olvidar, con trozos de esperanza
Con ojos bien cerrados y exceso de confianza
con un cuchillo corta venas en mi muñeca izquierda
que pase el tiempo,
que me haga insensible,
que se mimeticen las creencias,
que me caiga un rayo
para que se me hagan polvo las ausencias.

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