Pero un hombre ha entrado en la tabaquería (¿a comprar tabaco?),
y la realidad plausible cae de repente encima de mí.
Me incorporo a medias con energía, convencido, humano,
y voy a tratar de escribir estos versos en los que digo lo contrario
Estaba leyendo Tabaquería mi poema favorito de Fernando Pessoa y no puedo evitar, pensar en todos esos heterónimos creados por él con la habilidad de quien para esconderse inventa/ construye su propio escondite. Esconderse, sin aislarse no es algo sencillo, pero para quien tiene el poder de crear, al gusto, medida e imagen pero sobre todo no a semejanza de sí mismo le ha de haber representado un genuino gozo, y placer… también tranquilidad.
No profundicé mucho en el origen de Tabaquería (no me importa el año en el que fue escrito, por ejemplo ni las circunstancias ni el lugar en el que residía Álvaro de Campos cuando dichos versos fueron escritos que les importen a quien estudia a Pessoa y aun intenta descifrar el origen de su enigmática personalidad) ya que el impacto al leerlo para mi es siempre distinto, Y no dejo de disfrutar, el texto y de pensar todas las probabilidades y alcances de este poema. Me gusta imaginarme a Fernando viviendo solo y mirando por la ventana hacia la tabaquería reflexionando para si mismo que la vida es sueño y recordando que entre tantos heterónimos, él se encuentra realmente solo en cuanto a saber realmente quien el él mismo. Vencido como el único que sabe la verdad –como dice-.
Leer Tabaquería me ha hecho pensar en las posibilidades infinitas de crear lo quieras de si mismo y no ser solo lo que dice nuestro pasado, la herencia familiar, el antecedente profesional, otras veces leerlo me ha hecho sentir pequeña, a veces hasta pienso que soy yo el “Estévez sin metafísica” mencionado al final..
Esta vez, me hizo también un poco dar tumbos y darme una vuelta rápida a la “Wiki” para leer la biografía de Fernando Pessoa, datos acerca de su vida y demás como si yo pudiera con ese acto miserable alcanzar a comprender quien es ése y todos los que habitaban con el, que vivían de él que existían de él. Independientes de él! Y Todos tan distintos… Que buen pasatiempo ha de haber sido la heteronimia, caray. Que buen ejercicio para mantener la mente alerta y el corazón y el espíritu en buenas condiciones.
Aquí el enlace al poema. Tabaquería -Fernando Pessoa
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