Te pienso. En algún lugar del mundo estás en tu propia realidad, ajeno, ocupado en tus asuntos. Andamos la vida llenos de la distancia que todo lo trastoca. Recrearte nunca es suficiente. ¿Qué se puede hacer con las certezas que se agolpan una a una en la puerta de esta casa que te espera? Tan lejos y como si no hubiera sucedido; el recuerdo del roce tu cuerpo, la humedad de tus labios en mi espalda. Te extraño inevitablemente.
Pero llega la noche y en el sueño sin embargo; vívidamente, te alcanzo. Bebo del agua que me brinda el cuenco de tus manos y voy a ti, andando destiempo y ganando batallas en guerras que creí perdidas.

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