Me siento canalla cuando bebo algún licor fuerte pero más cuando le cuento a un extraño y en voz alta las andanzas que nunca tuve. El otro día en la cantina era yo una afanadora en barrio rico y trabajaba para doña Estela una cuarentona esposa de político que no hacía las labores domésticas ya no digamos por no dañarse el manicure sino porque no nació para eso. Así decía ella con su voz estirada: Yo no nací para eso.
Esa tarde hacía demasiado calor cuando me senté en la barra del Diana's y después de sopesar la potencial calidad de los parroquianos decidí tirar el anzuelo a un tipo que se sentó a mi lado, despistadamente le hice platica con la excusa ya trillada del clima. No era la primera vez que lo hacía, Úrsula y yo ya íbamos para un año trabajando de esa manera, ganábamos las dos.
Que calor hace -dije tímidamente mirando mi vaso. Sí, mucho calor –contestó- y es que ya estamos en pleno mes de agosto, ¿qué está tomando chula? Estoy haciendo la novena a San Antonio, le prometí no tomar nada de licores así que bebo una limonada, me pregunta interesado por qué a pesar de no beber estoy en ése bar, por qué la novena o alguna otra cosa y es en esa parte donde empiezo a desarrollar la historia, cada hombre tiene la propia, lo que lo mueve y conmueve. El dolor y la ira son emociones humanas tanto como las fantasías o el deseo: Los sueños, lo prohibido, eso que nunca podrán hacer pero que repasan en su mente una y otra vez es materia para nosotras.
No es una estafa, es un negocio, no me malentienda, no mercamos con el sentimiento, trabajamos nomás. Ofrecemos un servicio y buscamos hacerlo con calidad. Trabajamos en equipo, somos socias, dividimos la paga en un setenta-treinta que para mi está bien. Creo que ninguna de las dos pensamos que algo así pueda salir o estar del todo mal. Úrsula tiene habilidades que yo no y viceversa, nos complementamos. Hasta ahora, ellos se van contentos. La clave está en saber elegir el cliente y saber diseñar la historia.
¿Que cómo lo hago? Pues verá, cuando abro el tema mencionando a mujeres como doña Estela, no precisamente voy a continuar la historia por ahí, generalmente la estrategia me lleva más a mí que yo a ella y acabo inventando primas, hermanas, amigas u otra cosa. A veces no tengo material para continuar y mejor cambio el tema y empiezo otra vez. Esa tarde a ése cliente en cuestión, le hablé de las hijas de la tal doña Estela, de cómo le rezaban a San Antonio para conseguir novio, de cómo estaban tan necesitadas de hombre que según veía yo bien le harían caso a casi cualquier muchacho. Lo fui haciendo fuerte, le hable de que están en el colegio pero que ya están grandecitas y entre charlas metí datos de cosas que sé que Úrsula tiene para trabajar. El chiste es abrirle la posibilidad de que alguna fantasía puede serle cumplida, si no del todo, al menos una parte. Como quien dice le abro una ventana desde el interior, una ventana que le da boleto directo a hacer realidad algo imposible, como en este caso, que un tipo que es peón de la construcción acabe en la cama con una niña rica que le reza a San Antonio para tener novio a pesar de ser linda y de familia acomodada. Charlamos un buen rato y cuando veo que amarra un poco la historia y que tengo suficientes detalles me despido. Otro día le cae el cliente a Úrsula para que le cumpla la fantasía que ya le creé un poco entre charlas, un poco porque ya la traía metida y a la luz de los alcoholes me la fue contando, yo nomás voy asintiendo o repitiendo algunos detalles a manera de espejo para asegurarme de que sí va por ahí y de que el cliente es seguro, porque ya otras veces me ha pasado que gasto mi tiempo y nada de cliente, en días como esos verdad de Dios que me dan ganas de dejar la chamba. Pero otro día ahí estoy otra vez inventándole y buscando.
Los hombres son muy básicos y yo soy más que ingeniosa así que hasta ahora ha dado resultado. ¿Que cómo después de hablar conmigo acaba precisamente con Úrsula? Yo a ella le doy las señas y le doy dato de lo que platicamos con lujo de detalle (calles, lugares, horarios, nombres) ella busca entre sus cosas algo para caracterizarse, al otro día ella se hace la encontradiza y todos contentos: Él con su fantasía, nosotras con la paga. No somos cualquier equipo, somos un par que puede elegir el cliente y que se da el lujo de saber casi con 24 horas de anticipación cuánto va a durar el trabajo, como va a ser y desde luego cuanto vamos a cobrar. ¿Que cuánto cuesta un trabajo de esos? Permítame que me guarde esa información, sólo sepa que nos alcanza para vivir bien desde que me corrieron de la fábrica en la que trabajé nueve años 'quesque por la edad', casi al mismo tiempo en que el Andrés dejó sola a la Úrsula con sus chiquillos ‘pa irse al otro lado y nunca más supo de él. Teníamos casi un año sin trabajar. Ella pues todavía jovencita pero yo que iba a dedicarme a esos trabajos si ya hace mucho que la piel se me hizo vieja, ella no veía otra manera pero le daba miedo así que buscamos una forma segura, le propuse lo de las ventanas y mírenos trabajando. Nos gusta decir, que nos dedicamos a los espejos y ventanas, porque abrimos posibilidad de cumplir fantasías y a veces materializamos el reflejo de lo que ellos no pueden ser. Usted es reportero, sabrá escribirlo mejor que yo. Creo que nos ha dado resultado porque en el Diana’s cae todo tipo de gente y abre más tiempo que el resto de los bares. Pero cuénteme de usted, dice que es periodista ¿no? A ver, platíqueme más.
En la barra del Diana’s se ve con frecuencia a una mujer madura y humilde bebiendo a solas su trago, eventualmente platica con uno que otro hombre que por ahí se encuentre. Tenía una semana sin venir pero esta tarde de verano se le ve muy tranquila platicando con un reportero de El Sol, diario de circulación estatal, animadamente le pregunta desde cuando es reportero y le cuenta un poco de su vida. Anécdotas van y tragos vienen. Más tarde se despiden. Otro día, sospechosamente es la hora del cierre de edición y el reportero no ha hecho su entrega semanal.
Originalmente publicado en Revista el Descensor 2009-07 Espejos y Ventanas.
Últimos comentarios