La conocí hace algunos años cuando trabajábamos en la constructora, le recuerdo en una etapa laboral intensa de largas horas extras sostenidas por sendas tazas de café. De hecho conozco pocos cafeinómanos pero ella es una de ellos.
Ayer me hablo por teléfono. Una buena sorpresa pues teníamos rato sin charlar y aprovechamos para medio ponernos al día sobre familia, salud, vida sentimental y recalamos en lo laboral y por supuesto en como nos ha pegado la famosa crisis.
Ella: ‘Nombre amiga –me dijo, aquí estamos en plan ya no de ahorrar costos sino de austeridad absoluta, cada gasto se analiza, se sopesa y luego ya se decide si se hace o no. Todo esto ha ido haciéndose, con el tiempo; con cada gasto por mínimo que sea, antes solo se veía que no fueran excesivos los gastos innecesarios, ya sabes? Revisas la cuenta de gastos de representación, viáticos, luego nos pasamos a los fijos, luz agua teléfono y ahora cada cosa cada gasto se analiza, se revisa el presupuesto y si no hay pues ni modos. Y pega en todas las áreas. Ahorita por ejemplo están trabajando horas extras porque acaba de despuntar la producción y por fin parece que vemos la luz pero todavía no, entonces se convino que se van a pagar solo la mitad y el resto cuando esto avance mejor y empiece a hacer la cobranza, pero me ha traído algunos inconvenientes porque algunas personas no están de acuerdo y yo puros corajes porque todos recalan a hablar conmigo. Así es, a veces si esta difícil pero pues que se hace, echarle ganas no hay de otra. Ya hasta tuve que dejar el café.
Yo: Oye eso si es noticia, ¿Apoco dejaste el café?
Ella: No del todo, solo reduje el consumo a dos tazas diarias… Una por la mañana y la otra por la tarde.
Yo: (pensando en lo duro que debe ser porque ella amortigua la tensión con el placer del café negro y como habíamos estado hablando de que en meses pasados se enfermó asumí que la reducción era por motivos de salud) Y, ¿como te sientes? ¿Ha mejorado tu salud? ¿No sientes ansiedad?
Ella: (con voz desconcertada) ¿Mi salud? ¿Ya cambiamos el tema? ¿Que no estamos todavía hablando de trabajo?
Yo: Pues estamos hablando de que dejaste el café por salud ¿no?
Ella: No. Por reducción de costos.
Yo: Toing!
Y tú ¿Qué estás dispuesto a ceder o no, con tal de salir de la “crisis”?
Últimos comentarios